Sigamos jugando: Más créditos en los juegos de tablero

crédito  juegos de mesa

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Hace pocos días os contábamos en este artículo como los juegos de mesa estaban en expansión, y como se habían sabido reinventar para no quedarse obsoletos tras las nuevas tecnologías. Hoy en día los reyes de la distracción entre los más jóvenes (y entre los que no lo son tanto) son sin duda los dispositivos electrónicos; desde los ordenadores de sobremesa de toda la vida, pasando a portátiles, consolas de todos los tipos y, por último, pero no menos importante los smartphones.

También os comentábamos como, algunos de estos juegos de mesa habían implementado mecánicas basadas en acciones de nuestro día a día, en concreto, en pedir préstamos al banco para disponer de efectivo y así tomar cierta ventaja sobre tus rivales en poco tiempo; eso sí, a costa de una desventaja posteriormente en la partida.

Hoy os seguimos hablando de más juegos basados en mayor o menor medida en la petición de crédito a la banca (o similar, dependerá de la temática del mismo) y las consecuencias que tiene esta acción en cada uno de ellos.

De manera muy similar al “Le Havre”, y muy parecida entre ellos dos, tanto el “Road Tycon” como el “Age ir Steam” juegan con estas mecánicas y comparten temática. Ambos juegos se basan en la época de expansión del ferrocarril. La idea es simple, tenemos que conectar el mayor número posible de puntos del mapa construyendo nuestras vías antes de que lo hagan nuestros rivales. No es tan fácil como parece, hay que abastecer de suministros allá donde queramos construir; y tratar de cortarle el paso al resto de jugadores será una práctica demasiado común.””

“El Brass”, un título de Martín Wallace, representa a la perfección la revolución industrial en Europa. Nos ponemos en la piel de un magnate de la industria del siglo XVIII, y tendremos que invertir mejor que nuestros contrincantes tanto el dinero (ahora vamos con eso) como el tiempo (representado por los turnos). Mientras mejor industrias construyamos más beneficios obtendremos al principio del siguiente turno, estos beneficios se contabilizan avanzando nuestra ficha por un contador ¿la gracia? Que en dicho contador hay dos colores diferentes, y nosotros siempre tendremos la opción de retroceder hasta la primera casilla de diferente color (y perdiendo así parte de nuestros futuros beneficios) a costa de recibir un crédito del banco. A efectos prácticos, el truco consiste en pedir en el momento adecuado dicho crédito, maximizando lo que recibimos del banco con respecto a lo que perdemos en el contador de beneficios.

Sin duda, si usted tiene la opción de probar uno de estos títulos, desde aquí le invitamos a hacerlo ¡Pero recuerde devolver lo que le presten!