¿Peligran nuestros empleos por culpa de la tecnología?

¿Peligran nuestros empleos por culpa de la tecnología?

Desde hace ya muchos años, la tecnología está avanzando a ritmos muy elevados. Recientemente hemos tenido la revolución de los coches autónomos que funcionan sin conductor. Estos avances e innovaciones hacen a la sociedad volverse a preguntar viejas preguntas alarmantes

¿Corren peligro nuestros empleos por culpa de la tecnología?

Esta cuestión lleva asaltándonos desde hace más de 200 años (con el movimiento ludita en Inglaterra), y es cierto que, aunque ha estado muchas veces presente, nunca ha llegado a materializarse. Hasta la fecha, aunque la tecnología haya avanzado y se haya hecho cargo de muchos de nuestros antiguos trabajos, ha abierto otras oportunidades de negocio que a su vez ha generado otros puestos de trabajo nuevos; y en general nos hemos despojados de los trabajos más duros y en pro de otros con mejores condiciones laborales.

Pero ¿Sigue siendo una falsa alarma o es esta vez diferente?

La idea de porqué siempre hemos conseguido como especie nuevas ocupaciones es precisamente por nuestra mejor virtud. Los seres humanos sabemos aprender, adaptarnos lo que provoca que gracias a nuestra inteligencia siempre seremos capaces de encontrar algo que aportar a la sociedad; a diferencia de las máquinas que están condenadas a reproducir patrones preestablecidos. Y es precisamente esto lo que amenaza con cambiar, como apunta Martín Ford en una charla TED del 2017 “El futuro estará lleno de máquinas que piensen, aprendan y se adapten, la tecnología está lista para usurpar esa cualidad que nos ha permitido ir por delante del progreso y ser indispensables para la economía”

¿Qué problemas implica esta evolución de la tecnología?

El hecho de que sea un incremento exponencial, y que lleva creciendo desde hace más de 50 años, indica que no solo podrá desembocar en una disminución radical de los puestos de trabajo poco cualificados, si no, al volverse más intuitivas, irán subiendo por la escalera de competencias pudiendo realizar tareas que hasta ahora pensábamos seguras del riesgo de automatización. Todo esto nos conduce a un futuro, si no con un altísimo grado de desempleo, al menos con un estancamiento o descenso radical de los sueldos. Sin contar con el daño que hará al tejido social y al motor de la economía.

Por lo que ¿Qué podemos hacer al respecto?

El mismo Ford en la citada charla, apunta que, una posible solución a esta coyuntura sería avanzar hacía una renta básica universal (en siguientes artículos estudiaremos esto a fondo). Sería una forma de evitar que nadie se quedará atrás y de que todos podamos disfrutar del incremento de tiempo libre producido por inmersión de las tecnologías a lo largo de todo el mercado laboral.