El dinero es cosa de niños, el experimento de los 10.000$

El dinero es cosa de niños, el experimento de los 10.000$

Como habrá podido observar llevamos ya unas semanas hablando sobre algunas charlas TED que nos han parecido interesantes, por tratar temas de préstamos financieros, valor del dinero, etc. Esta vez le toca el turno a una del ponente Adam Carroll, el cual realizó un interesante experimento en su propia casa.

¿En qué consistía el experimento?

El señor Carroll, observo que a sus 3 hijos les gustaba pasar fines de semana enteros jugando a juegos de mesa, en concreto al Monopoly. Cada uno repetía siempre jugaba del mismo modo, confiando más en la suerte que en cualquier estrategia; por lo que un día decidió acercarse a un banco y sacar 10.000 dólares y repartirlos entre sus hijos para que jugaran una partida con dinero real, dinero el cual el ganador se podría quedar tras acabar la partida.

¿Qué ocurrió durante la partida?

Las cosas cambiaron inmediatamente, uno de sus hijos, que siempre jugaba comprando todo lo que podía dejo de hacerlo de inmediato y solo se preocupaba de tratar de no caer en las propiedades de sus hermanos, la hija mayor siguió jugando confiando en su suerte, los dos no tardaron en caer en bancarrota para mayor regocijo del tercer hermano. Este se dedicó a, en lugar de invertir en calles muy caras (cosa que cuando el dinero no era real solía hacer) , comprar solares más económicos y de los que sabía que podía sacar una mayor rentabilidad sin mucho riesgo.

¿Qué buscaba con este experimento?

 Más allá de la interesante experiencia, podríamos preguntarnos qué se puede extraer de todo esto. El objetivo de Adam C. no era inventar una forma rara de regalar dinero a sus hijos, él buscaba dar una valiosa lección a sus hijos sobre las consecuencias reales del dinero.

En los tiempos que corren cada vez más de nosotros hacemos mucho gasto con dinero virtual, y esto no es nada malo, es una herramienta muy útil que la tecnología nos brinda a todos. El problema es que cada vez más jóvenes (incluso niños) tienen esto a su alcance, y puede que esto les esté dando una lección errónea del valor que tiene el dinero, y sobre todo, de sus consecuencias.  Cada vez más jóvenes de países desarrollados están con serios problemas financieros, han pedido créditos que no pueden pagar, están ahogados en deudas o están directamente en bancarrota.

Por esto Adam dice “No se necesita gastarse 10000 dólares en un juego de mesa para educar a nuestros hijos, solo necesitamos enseñarles que aunque el valor del dinero es ficticio tiene unas consecuencias muy reales”