Qué es la renta básica universal y cómo se sostendría

Qué es la renta básica universal y cómo se sostendría

Hace unas semanas, a coalición de una charla TED de Martin Ford salía el tema de la Renta Básica como posible respuesta al problema de la creciente incorporación de la tecnología avanzada en todos los estratos de los sectores laborales y la posible pérdida de empleo masiva, al ser sustituidos por máquinas.

 ¿Pero que es realmente la Renta Básica Universal?

Es un movimiento que está ganando fuerza en varios sectores de la población tanto en España como en todo el mundo. Y aunque comúnmente se asocie como una idea defendida mayoritariamente por la izquierda (la idea proviene de la tradición republicana), no son pocas personas que también la apoyan dentro del liberalismo. Podríamos definirla como:

 La Renta Básica es un ingreso pagado por el estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre o, dicho de otra forma, independientemente de cuales puedan ser las otras posibles fuentes de renta, y sin importar con quien conviva.

No es difícil imaginar la idea filosófica subyacente, fin de la pobreza y la exclusión social, un mayor equilibrio en las oportunidades etc. Pero la pregunta del millón siempre es:

¿Cómo se puede costear este desembolso un estado?

Tres académicos economistas, Jordi Arcarons, Daniel Raventós y Lluís Torrens intentan responder a esta y más preguntas en su libro “Renta básica incondicional. Una propuesta de financiación racional y justa”.

Proponen una cifra de 7.471 euros al año de prestación por persona mayor de edad,  esta cantidad marca el umbral de la pobreza, estipulado en el 60%  de la mediana de los ingresos de la población. Los menores de edad también gozarían de una prestación, que aunque menor, ascendería a 1.494 euros.

Para costearlo, empezaríamos por prescindir de cualquier otro tipo de prestación (becas, desempleo..) y de un aumento muy considerable del impuesto sobre la renta (el 49%). Aun así de los 280.090 millones que los académicos calculan que sería el gasto público, quedaría por pagar 187.868 millones, todo un mundo.

Apuntan que realmente no implica que el estado desembolse los famosos 7.471 euros a todos los ciudadanos. El pago del gobierno se limitaría a aquellos contribuyentes que les resulta un saldo positivo, o lo que es lo mismo, que sus ingresos fueran inferiores a dicha renta.

En posteriores entradas hablaremos de los principales argumentos a favor de y en contra de este tipo de medidas, por lo pronto, la gran duda es saber qué efectos tendría sobre el crecimiento, el empleo o los salarios o la productividad.