Los coches eléctricos contaminan más de lo que nos pensamos

Los coches eléctricos contaminan más de lo que nos pensamos

Hemos estado hablando ya en un par de artículos sobre las características de los coches Tesla, automóviles eléctricos de alta gama. Volvemos una vez con el tema debido a un reciente estudio del Instituto Sueco de Investigadores sobre el Medio Ambiente.

En principio, una de las principales lindezas innovadoras de los modelos Tesla son sus inexistentes emisiones de C02 a la atmósfera. Al no haber combustión interna, y no quemar por tanto ningún hidrocarburo (ni gasolina ni diésel), el coche no expulsa ningún elemento perjudicial ni contaminante. Sobre el papel, esto le otorga una ventaja indiscutible con respecto a sus competidores, y supone un  primer paso hacia la movilidad sostenible y respetuosa con nuestro entorno.

Esto se consigue con una superbaterias que le conceden la autonomía a los vehículos, dichas baterías se cargarían en puntos habilitados para ellos con un simple enchufe. El problema viene porque esas superbaterias están hechas principalmente de Litio. Si bien es cierto que el Litio es un metal alcalino presente en la naturaleza (con numero atómico 3, para ser más exactos) no se presenta en grandes cantidades ni con la pureza necesaria para la realización de dichas baterías. Para conseguirlo en las cantidades requeridas, hay que procesarlo con costosos gastos energéticos.

Según dicho estudio, para la creación de una sola de estas baterías se necesitan expulsar 17’5 toneladas de CO2 a la atmosfera. Esta cantidad es superior a la que produce un automóvil (un Audi A8 en concreto) durante un año completo circulando 25.000 kilómetros. Sin embargo, aquí no se está teniendo en cuenta el gasto energético de extraer el petróleo, transportarlo y refinarlo. Dicho proceso de refinamiento se estima que consume algo más de una tonelada por cada 25.000 kilómetros de conducción.

Con todo esto, este estudio estipula que fabricar cada una de las baterías de litio que necesitan los citados coches Tesla, tiene un gasto energético equivalente al gasto de un coche tras 200.000 kilómetros de travesía; lo que serían unos 8 años más o menos.

¿Significa esto que no hay forma de conseguir un trasporte realmente ECO friendly?

Para nada, es una tecnología relativamente nueva en la que los ingenieros siguen trabajando para sacar todo su rendimiento y elevar así tanto la autonomía de las mismas, como su vida útil. Paralelamente se está buscando otros materiales menos energéticamente costosos de conseguir que podamos utilizar en lugar del costoso litio.