Los tres mitos de la IA y la evolución del trabajo

Los tres mitos de la IA y la evolución del trabajo

Hace unas semanas en este artículo abordábamos el problema de que, en un futuro no tan lejano, gracias (o por culpa más bien) a los crecientes avances tecnológicos muchos de los trabajos que actualmente desempeñamos los realizaran casi por completo un algoritmo en un ordenador.

Aunque en un principio no suene tan mal, las consecuencias de esto serían, como poco, muy peliagudas. Sin puestos de trabajo para la mayoría de la población, la economía experimentará un decrecimiento sin igual con terribles consecuencias.

Bien una reciente charla TED ahonda más en esta disyuntiva. El ponente Daniel Susskind, economista y coautor del libro “El futuro de las profesiones” explora este actual debate, si bien sigue advirtiendo sobre los problemas de la creciente incorporación de la inteligencia artificial al mercado laboral, lanza algo de esperanza a la cuestión. ¿Cómo? Trabajado alrededor de lo que él denomina los 3 mitos de la IA, a saber: El mito del exterminador, de la inteligencia y el de la superioridad.

¿A qué se refiere con el “mito del exterminador”?

Y aquí viene la esperanza de la que antes hablaba. Si bien es cierto que cada vez ganan mayor protagonismo la IA en los puestos de trabajo; no implica necesariamente que estas vayan a remplazar a los humanos (cual Terminator en la afamada película de James Cameron). En la mayoría de las ocasiones estás solo están para complementar una tarea, ayudando así a la persona encargada de realizarla.  Ejemplos de estos hay muchos, un GPS ayudando a un taxista, o un arquitecto con un software para diseñar un complejo edificio.

Y con ¿El mito de la inteligencia?

Muchos de los detractores de la idea de que la tecnología nos acabará desplazando, alegan que, por mucho que este avance nunca superará (ni igualará) la inteligencia humana por no poder ser copiada ni su intuición ni su forma de razonar.

Pero el problema viene en que no necesitan emular nuestros razonamientos para conseguir realizar las mismas acciones. Con el tiempo se encontrarán nuevas formas de abordar problemas diferentes a como lo hacemos nosotros. Formas que funcionen con sus ventajas, como gran capacidad de cálculo, o almacenamiento.

Y por último ¿El de la superioridad?

Cierto es que, al mejorar nuestra tecnología, no solo esta realiza trabajo que actualmente desempeñan las personas. Pero también es cierto que gracias a esta se abren nuevos nichos de mercado, que a su vez crea nuevos empleos para poder desempeñar. Pero lo que nadie nos asegura es que estos empleos sean necesariamente para que los desarrollen los humanos.

Podría pasar que “El progreso tecnológico, más que complementar a los humanos, complementará a la máquinas”