El origen de los créditos. Mesopotamia

El origen de los créditos. Mesopotamia

Hoy en día todos sabemos lo que son los préstamos. Si bien es cierto que los préstamos online han surgido desde hace relativamente poco, sus primos mayores surgieron hará unos 3000 años en Mesopotamia. A través de contratos de préstamos que ya incluían el concepto de intereses.

 Aunque tengan muy mala fama en ciertos sectores, lo cierto es que la expansión de la civilización humana no hubiera podido ser posible sin ellos. Por poner un par de ejemplos sencillos, la expedición al Nuevo Mundo fue posible por el crédito que le dio a la empresa la Corona Española;  y también alimentaron la Revolución industrial.

En este y en los próximos artículos en este blog vamos a contar como estos tímidos inicios han evolucionado hasta la actualidad, época en la que los créditos online están en su pleno apogeo.

El comiendo de los préstamos

Las primeras formas de préstamos que surgieron fueron a nivel informal, se daban entre familiares y amigos que ayudaban a un ser querido en momentos de necesidad, este tipo de créditos se caracterizan por carecer de intereses. Obviamente este tipo de financiación sigue existiendo hoy en día, y es interesante como ha evolucionado este concepto a nivel institucional hasta hoy en día, la llamada Mission Asset Fund (MAF) fundada en 2007 en San francisco es un buen ejemplo de ello. En una entrada posterior detallaremos este tipo de asociaciones.

En la Roma antigua

El préstamo formal como hoy lo conocemos se remonta a estas fechas. La “banca” era llevada por particulares o por prestamistas. Funcionaba muy parecido a los actuales “prestamos del día de pago”. En resumen los agricultores (especializados en cereales, viñedos  u olivos) tomarán prestados grandes sumas para plantar sus cultivos, que devolverían tras recuperar la inversión tras la cosecha, poco después volverían a solicitar el crédito para afrontar la nueva temporada agrícola.

En actualidad, este tipo de préstamos utilizan mecanismos para reducir su riesgo con elementos mantenidos. Si bien la tasa de interés y la duración del mismo son más estables que en la Antigua Roma, la estructura se ha mantenido prácticamente igual.